Viernes, 03 de agosto de 2012

El liberalismo surgió con el fin de defender las libertades y derechos de los individuos, ante la opresión que éstos sufrían por parte de las monarquías absolutas, del Estado. El liberalismo no propuso defender la libertad de las empresas u organizaciones, sino en la medida en que esta era consecuencia de que en primer lugar, los individuos, el ciudadano fuera libre. Hoy se utiliza al liberalismo para defender la libertad de las grandes corporaciones frente al Estado y aun frente a los individuos que han pasado a ocupar un lugar secundario frente a éstas. Hoy se usa al liberalismo para defender la libertad de las empresas monopólicas u oligopólicas para amazar grandes fortunas, adueñarse de nichos del mercado y adquirir poder político capaz incluso de enfrentar y confrontar al Estado. Hoy se usa al liberalismo para justificar mediadas inhumanas que favorecen a las grandes organizaciones, las cuales pueden contratar y despedir personal a su antojo y conveniencia. Hoy se usa al liberalismo para justificar una sociedad de riesgo, donde priva la inseguridad y la inestabilidad. Quienes hoy se dicen liberales, están ya muy lejos ideológicamente del liberalismo que defendía al individuo, sus derechos y libertades. Y hoy, en estos tiempos de globalización económica, de democracia meramente formal, de mercados acaparados por las grandes empresas, hace falta una vez más alzar la voz en favor del individuo y de sus libertades básicas y elementales. Del derecho de cada persona a la vida, la salud, la educación, el trabajo, la propiedad, el ocio, el descanso, a la seguridad social y púublica. A que pueda usar su inteligencia y creatividad en beneficio propio, de su familia y de sus sociedad. la base y el fundamento de la sociedad libre es que existan hombres libres con derechos positivos que les permita actuar en el mundo.  El Estado debe crear las bases económicas, políticas y socioculturales para que cada individuo, sin importar su raza, religión, edad, etc., tenga acceso a las oportunidades positivas de desarrolla su vocación, seguir sus intereses, alcanzar sus metas, y habiendo logrado eso, ser solidario para con los demás. Un individuo educado liberalmente no tiene porque ser ni egoísta ni mezquino, sabe que por naturaleza es un hombre social y por lo tanto que su libertad depende de que otros sean igualmente libres y tengan también la misma posibilidad real (positiva) de crecer y desarrollarse como seres humanos.  El sabe que la verdadera libertad no se construye oprimiendo y explotando a los demás. Sólo se es verdaderamente libre, cuando los demás son igualmente libres. Hoy la libertad del individuo debe defenderse contra las grandes empresas monopólica y oligopólicas y contra gobiernos que se han doblegado ante esas grandes corporaciones, dándole la espalda a los individuos, y ante Estados opresores y dictatoriales que desprecian a la persona. 


Publicado por pedro_aureo @ 11:13
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