Viernes, 05 de abril de 2013

Hemos criticado en este espacio muchas posturas liberales, pero también hay que decir que el liberalismo sigue siendo una opción en muchos sentidos para la defensa de las libertades humanas, individuales y colectivas; partiendo de las primeras para alcanzar las segundas. Uno de los temas fundamentales que hoy, hay que seguir defendiendo y luchando por él, es la libertad de pensamiento, crítica, expresión y difusión. En muchos países esttas libertades siguen siendo una aspiración a lograr. Una meta por alcanzar. México es una de esas naciones donde las libertades antes señaladas están muy lejos de ser alcanzadas. la represión a esas libertades  vienen de muchos lados, de gobiernos autoritarios, de la delincuencia organizada, de la "autocensura" de los medios de comunicación, de una educación estructurada para evitar a toda costa el pensamiento crítico y crativo. Lo que sucede en muchsas pseudo universidades, pero que se acentúa en los ciclos básicos de la educación formal. Pero también atenta contra la libertad una cultura antidemcocrática y antilibertaria que prevalece en la sociedad en general. México es una sociedad que le teme a al pensamiento, a la crítica, el análisis y más auún a la creatividad. De ahí que sea tan importante seguir luchando por las libertades de pensamiento, de análisis, de crítica y creación.  De ahí que haya que luchar por generar nuevos espacios para la difusión de las ideas, de las odeologías, filosofías e incluso ideas religiosas, cualquiera que estas sean. La batalla esta muy lejos de ser ganada y no se puede renunciar si se es verdaderamente liberal, en bajar la guardia, o en tomarse un descanso, en una lucha que deber ser contínua, me atrevo a decir, permanente.  Sí queremos un mundo mejor, no podemos prescindir de esas libertades ni por un minuto. Aunque mantenerlas no es siempre fácil y no están exentas de problemas y contradicciones.

Considerada como actitud liberal, está debe servir para defender esos espacios de libertad de pensamiento y de difusión frente a sus muchos enemigos, algunos claramente distinguibles y otros ocultos y disfrazados. Y la lucha debe ser tanto en casa, como en el trabajo, en los espacios públicos de recreación, como en escuelas, universidades y los espacios de poder político, económico y cultural. Es decir, literalmente en todas partes.   


Publicado por pedro_aureo @ 15:49
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